Sábado por la mañana, bueno no ya son las dos de la tarde pero ahora mismo me muero del sueño y me acabo de decidir por crear mi cuaderno de bitácora con Blogger.com
Ahora mismo voy a hablar sobre un tema del que hable en una asignatura mía no hace mucho, y que tiene mucho que ver, opino yo mucho que ver con este mundillo de internet (para eso estoy en un blog ¿no?), espero que no seáis muy duros con este que será mi primera toma de contacto o experiencia…
El tema es que desde que irrumpió internet en nuestras vidas, uno de los sectores industriales que claramente más se ha visto afectado por ello ha sido el de la música. Desde que Shawn Fanning, un estudiante de la Universidad de North Eastern, que en 1999, se paso 72 horas sin dormir desarrollando el que llegaría a ser revolucionario y conocido por todos, programa Napster, para acceder a la música de algunos de sus compañeros de campus a través de la rapidísima infraestructura de la red universitaria, todo en la poderosísima industria de la música se ha descolocado…
Antes de empezar a hablar más de la situación actual miremos un poco más hacia atrás, antes de que se produjera el desarrollo de la industria musical, cuando la explotación de una obra estaba ligada al momento de su interpretación. Los beneficios de la música o de los músicos provenían de los conciertos en presencia de una audiencia que pagaba por su disfrute. Las ganancias, obviamente, tenían un límite (capacidad de la sala de conciertos) y también podían derivarse las ganancias o el mantenimiento de la actividad de estos músicos, del mecenazgo cultural.
Pero cuando en 1877 Thomas Edison invento el fonógrafo, todo cambio reinventándose este negocio y dando el origen a la industria musical de nuestros días, con esta tecnología y las que siguieron (casetes, CDs, DVDs), la industria musical desarrollo un modelo de negocio basado en la existencia de un precio por cada copia del soporte vendido uniéndolo además al de aplicar esfuerzos de marketing para la creación de unos gustos determinados y buscar a talentos que pudieran satisfacerlos.
Todo esto ha derivado en una industria toda poderosa en la que artistas famosísimos no son necesariamente más brillantes que un cantante poco conocido que toca sus obras en un bar desconocido. El prestigio y la fama de estos artistas no están necesariamente relacionados con calidad artística, sino con la habilidad de su compañía discográfica para promocionarlo exitosamente de acuerdo a los gustos del mercado. En otras palabras se ha estado privilegiando a aquellos artistas capaces de entregar un producto estándar o al gusto de una mayoría.
Pero volviendo al presente y al futuro con la irrupción de internet y los programas de intercambio P2P se ha descubierto un nuevo canal de distribución, que es claramente superior tanto por plazos de entrega como por reducción de intermediarios y costes. Con lo que todo este sistema anterior ha dejado de tener sentido, ya no estamos en una economía de escasez en el que para hacer llegar el producto a los oyentes era preciso originar un coste por cada unidad de soporte, los CD ya no son necesarios.
Y como paso en el pasado la industria inevitablemente debe reinventarse otra vez, “Las empresas inteligentes harán lo que sea necesario para lograr que lo inevitable suceda cuanto antes” (http://www.tremendo.com/cluetrain/).
Y aquí está el kit de la cuestión, hasta ahora la industria de la música no está haciendo nada para reinventarse si no todo lo contrario, se está oponiendo a las nuevas oportunidades que se les brinda, de forma desesperada con la intención de obligarnos a todos a permanecer estancados con el antiguo modelo de negocio, con las ya sabidas campañas antipiratería que tanto ruido han estado haciendo en los últimos tiempos.
Pero ya podemos escuchar muchas voces a favor de esta que creo que es irremediable forma de organizar la distribución de la música, en la que a pesar de lo que digan muchos en protección de los artistas, otros muchos saben que artistas mucho menos famosos que los promocionados por estas discográficas se pueden promocionar y darse a conocer haciendo llegar gratuitamente canciones y discos a oyentes de una forma que antes era totalmente imposible, en la que todos entramos en juego y nosotros los consumidores tenemos más poder que nunca para elegir lo que realmente nos gusta.
Es en mi opinión una de las mayores causas si no la única de que estén ejerciendo tanta presión estas industrias que se niegan al cambio, la voluntad de no querer que elijamos lo que realmente deseemos con nuestro criterio ni de que aparezcan nueva competencia y nuevos pioneros en este mundillo que realmente le daría y le dará un aire renovado a la música, para así seguir sin repartir el pastel con unos pocos artistas a los que ellos puedan promocionar y utilizar a su antojo.
http://www.youtube.com/watch?v=HzonRz4HFaY
domingo, 21 de febrero de 2010
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